La es una de la siete especies de tortugas marinas que habitan nuestros océanos. Su nombre científico es Chelonia mydas pero se la conoce como verde por el color de la grasa que tiene bajo su caparazón.

¿Cómo sabemos que es una tortuga verde?

Fíjate en el caparazón. Éste puede tener más de un metro de longitud y puede ser de muchos colores, incluyendo tonos de negro, gris, verde, marrón o amarillo.  Tiene cinco escudos centrales y cuatro a cada lado y es relativamente liso. Sus extremidades delanteras son en forma de remo y tiene una sola garra en cada aleta (dos en la tortuga carey). El pico es corto y romo en la tortuga verde y tiene un único par de placas en la parte superior de la cabeza, entre los ojos.

Es una tortuga grande capaz de nadar muy rápido: puede alcanzar una velocidad de hasta 32 km por hora.

¿En qué destinos la podemos encontrar?

Muy frecuente en todos los mares tropicales y subtropicales de todo el mundo: Indonesia, Maldivas, Cozumel, Palau…Y en ocasiones, durante el verano, llegan hasta las costas del Atlántico norte de Estados Unidos y Europa. Se considera una especie accidental en las costas de la península ibérica, las Islas Baleares y Canarias.

Aunque la mayoría de las buscan el calor nadando cerca de la superficie, la tortuga verde sale a tierra para tomar el sol y se la puede ver junto a las focas y albatros siendo una de las tortugas marinas que sale del agua no solo en momentos de anidación.

Alimentación

Las tortugas verdes son omnívoras, pero se alimentan fundamentalmente de vegetación marina cuando son adultas. Su carne, semejante a la de la ternera, se utiliza en sopas y filetes; también sus huevos son un alimento muy apreciado.

Depredadores de las tortugas verdes

Sólo los seres humanos y los tiburones más grandes se alimentan de la tortuga verde. En concreto, los tiburones tigre adultos cazan a la tortuga verde en aguas de Hawai.

Cuando son jóvenes son mucho más vulnerables, sobre todo es crítico el momento del nacimiento, en que los recién nacidos deberán arrastrarse hacia el mar, convirtiéndose en presa fácil para aves y cangrejos. Sólo una parte de los recién nacidos llegará al mar, y de estos aún una parte mucho menor llegará a ser adulto. En algunos lugares los nidos son presa fácil para algunos zorros y chacales que excavan los nidos para comer los huevos, como es el caso de Turquía

Apareamiento

Cuando las hembras alcanzan la madurez sexual (45 años) regresan cada tres años a sus playas predilectas para poner entre 70-110 huevos (hasta en seis tandas), que terminan por eclosionar a los 70 días.

Para la mayoría de las tortugas marinas verdes que habitan en el Caribe la época de apareamiento va desde Junio a Septiembre, aunque esto varía dependiendo las distintas poblaciones y hábitats. Hay algunas poblaciones, sobre todo las que habitan en los trópicos, que aparean todo el año, lo mismo ocurre en Pakistán, aunque en este caso se observa que hay una tendencia a que el apareamiento se de entre Julio y Diciembre.

El apareamiento de las hembras tiene lugar cada 2 ó 4 años. Los machos concurren a las zonas de apareamiento todos los años con la expectativa de poder aparearse.

Las hembras quienes eligen con quien aparearse, y después del apareamiento se dirigen a la misma playa donde nacieron para depositar entre 100 y 200 huevos. Después taparán la puesta con arena y regresarán al mar. Entre 48 a 72 días más tarde las crías saldrán por la noche de sus huevos e instintivamente se dirigirán hacia el océano. Sólo un 1% lo conseguirá.

Las mayores colonias de anidación se localizan en el estado australiano de Queensland (noroeste de Australia), sobre todo en las arenas que reposan sobre el cayo de coral que representa la Isla Raine, y en Java (Indonesia), en su paradisíaca playa Sukamade, en pleno Parque Nacional de Meru Betiri.

Su esperanza de vida se estima que está en torno a los 80 años como máximo.

Debido a la sobre explotación, el número de tortugas verdes está disminuyendo rápidamente, por lo que está considerada una especie amenazada.

La tortuga verde aparece en las listas roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), en la que se la clasifica como en peligro de extinción.

Se estima que en la década de 2000 a 2010 su población se ha reducido en un 50%, lo cual es un número impactante y terrorífico por la magnitud del impacto en la especie.

Cada vez más países prohíben la captura y comercialización de productos derivados de la tortuga verde, ya sea de su carne, piel o caparazón. También está penada la caza o asedio de la especie.

La gran mayoría de países en los que la tortuga verde tiene presencia llevan adelante políticas y programas de conservación de la especie que se complementan a las políticas globales llevadas adelante por organizaciones como UICN y CITES.

Por ejemplo, en Indonesia gracias a la presión internacional y a la amenaza de un boicot turístico el gobierno  en 1999 puso restricicones al comercio y consumo de carne y derivados de la tortuga verde. Aunque  en este país, las tortugas verdes aún siguen utilizándose en rituales religiosos y ceremonias, y el gobierno no ha puesto límite a estos sacrificios.

Sobre la autora

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Conchi Gavilán
La mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos es amor, conocimiento y un planeta en el que puedan vivir.

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